Teresa Carles Talk sobre Alimentación y Cáncer

De forma amena y didáctica el pasado 16 de Octubre, coincidiendo con el día Mundial de la Alimentación, Esther Deltor explicó la implicación de la alimentación en el desarrollo del cáncer en Teresa Carles Lleida.

Después de repasar las cifras de cáncer en España presentadas por la Sociedad Española de Oncología Médica este año 2018, y concluyendo que en los próximos años 1 de cada 2 hombres y 1 de cada 3 mujeres padecerán cáncer, se destaca que sólo un 5-10% de todos los cánceres son ocasionados por alteraciones genéticas y que por tanto un 85-90% tienen su origen en mutaciones consecuencia de la interacción del individuo con el entorno. Por lo tanto, la actuación sobre los factores que determinan nuestro estilo de vida cobra especial importancia. 

De ellos, la World Cancer Research Fundation destaca la alimentación y la actividad física. Por una parte los alimentos y bebidas pueden ser vectores de sustancias específicas que actúan como carcinógenos por diferentes vías; y por otra parte, la obesidad o el sedentarismo, promueven microambientes pro-tumorales.

Según nuestra experiencia clínica destacamos las siguientes recomendaciones para actuar en la prevención del cáncer:

*Consigue un peso saludable con una composición corporal equilibrada.

Un porcentaje elevado de grasa corporal incrementa el riesgo de padecer diferentes tipos de cáncer: esófago (adenocarcinoma), páncreas, hígado o colorectal. La combinación de incremento de peso y grasa corporal en mujeres menopáusicas se relaciona con mayor riesgo de padecer cáncer de endometrio y mama.

Sabemos que el aumento de peso a costa del incremento de grasa corporal se relaciona con un mayor grado de inflamación, alteraciones en el metabolismo de la glucosa (sobreexpresión del insuline-like growth factor), desequilibrio de la función barrera en el intestino, alteración en la composición de las especies bacterianas las cuales producen metabolitos que son procarcinógenos, envejecimiento precoz celular (mayor capacidad mutagénica), así como, reducción de la cantidad y funcionalidad de las células natural killers, …, entre otros.

*Suma de una alimentación rica en cereales integrales, vegetales, frutas y legumbres.

Una alimentación basada en alimentos reales (sin procesados, ni precocinados, libre de aditivos, conservantes, colorantes…) tiene un efecto protector, es una alimentación rica en nutrientes esenciales y fitoquímicos naturales, nos ayuda a mantener un peso equilibrado, reduciendo la incidencia de sobrepeso y obesidad, 3 de los factores directamente implicados en la aparición de cáncer.

Una alimentación rica en fibra aumenta la diversidad en la composición de las bacterias intestinales, las cuales, generan metabolitos que activan la inmunidad protectora frente el cáncer.

Por contra las dietas ricas en alimentos procesados, grasas saturadas, refinados, almidones y azúcares, tienen un porcentaje calórico elevado, no contienen nutrientes esenciales, favorecen la incidencia de sobrepeso y obesidad, con lo cual incrementan el riesgo de padecer cáncer.

Según los estudios actuales el exceso de carnes rojas y procesados cárnicos, en el contexto de una alimentación con poco aporte de fibra, así como la ingesta frecuente de bebidas edulcoradas (bebidas carbonatadas, zumos, bebidas con azúcares añadidos…) tienen un potencial efecto carcinógeno.

*Múevete por tu salud.

Según el National Cancer Institute la práctica regular de actividad física, equilibra la concentración de hormonas (como la insulina o los estrógenos) y de determinados factores de crecimiento que han sido relacionados con la formación y evolución de cáncer, especialmente en cáncer de mama y colon. Ayuda a la prevención de la obesidad y su desequilibrio metabólico (resistencia a la insulina). Reduce la inflamación. Mejora la función del sistema inmune. Favorece el tránsito intestinal reduciendo el tiempo que los alimentos se encuentran en el intestino, y disminuyendo la exposición de las células intestinales a posibles carcinógenos.

Para obtener beneficios en la salud recomendamos hacer un mínimo de 150mín. (2 horas y 30 minutos)/semanales de actividad física aeróbica y de intensidad moderada.