Asma, al·lèrgies respiratòries i alimentació

Asma, alergias respiratorias y alimentación

Después del taller “Asma, alergias respiratorias y alimentación” que tuvo lugar el pasado jueves 24.10 en el Teresa Carles (Lleida), os dejamos un breve resumen sobre como la alimentación puede actuar como factor desencadenante o reparador en el asma y la alergia respiratoria.

Tanto la alergia respiratoria, como el asma, son dos patologías respiratorias que están caracterizadas por una hiperrespuesta del sistema inmunitario, con una inflamación crónica a nivel de la mucosa respiratoria.

Los estudios ponen en evidencia que:

  • Una alimentación rica en ácidos grasos poliinsaturados (PUFAs), probióticos y prebióticos durante el embarazo, ejerce un efecto protector en el desarrollo de alergias respiratorias del bebé.
  • La lactancia materna (como mínimo de 6 meses), tiene efector protector frente la aparición de alergias y asma a lo largo de la infancia, y que puede perdurar hasta los 10 años del niño.
  • El aumento de los casos de alergia respiratoria y asma en niños parece estar directamente relacionado con la alteración de su flora intestinal, consecuencia directa entre otros factores, de la introducción precoz de productos procesados en su alimentación.
  • En el adulto el consumo de bebidas ricas en azúcar o edulcorantes, un mínimo de 2 veces/día, se relaciona con un incremento de la aparición de esta patología; así como, la deficiencia de vitaminas A, C y E.

Sabemos el papel de la microbiota en el desarrollo y maduración de la inmunidad innata y adaptativa, lo cual influye directamente en las respuestas del sistema inmune frente a los alérgenos, y en el desarrollo de asma alérgica. Además, estudios recientes constatan que la microbiota que conforma la mucosa intestinal y la respiratoria se desarrollan de forma simultánea, después del nacimiento. Fluctuaciones de la diversidad microbiana tienen lugar de una forma muy similar en ambos sistemas.

Factores como la alimentación han demostrado que no solo tienen impacto en la composición de la microbiota intestinal, sino también en la respiratoria, ayudando a reducir la cronicidad y mejorando los síntomas de estas dos enfermedades.

En nuestro día a día, plantear estrategias nutricionales que excluyan el aporte de lácteos, regulen la ingesta de gluten, en contexto de una alimentación rica en verduras, cereales íntegros, proteína de calidad y alimentos ricos en omega 3, nos reporta beneficios en este tipo de enfermedades. La reducción de los alimentos crudos, la promoción de alimentos cocinados, con cocciones largas y a baja temperatura, la incorporación de especies o plantas antiinflamatorias y antibacterianas (jengibre, tomillo, romero, cúrcuma …) ayudan a un mejor de los síntomas en las personas que lo padecen.

por E. Deltor,
Responsable área nutrición Institut Khuab