¿Qué es ser médico? ¿Es el médico un científico?

La sabiduría médica tradicional valora a la persona en su aspecto físico, mental y esencial, como una cuestión siempre en relación y a la búsqueda de armonía y equilibrio. Nuestra visión considera que existen estas dimensiones en el ser humano que lo definen más allá de la experiencia racional y que conforman su verdadera totalidad. Estas dimensiones son las que entran en juego siempre que se trata de dirimir una confrontación importante en la vida de la persona. Una enfermedad grave es de estos tipos de prueba que demuestran que no podemos prescindir de nuestro ser completo, físico, emocional y esencial, ya que todo se nos cuestiona al tener que afrontar nuestra debilidad. Entonces, el médico se convierte más en un artesano que tiene en cuenta todas estas variables y las conjuga en su justa medida.

 

Presentamos la Medicina Tradicional del presente

Medicina del Cuerpo, la Mente y la Esencia. Un paradigma diferente.

La curación se construye con una visión integradora desde la base de lo que es ya conocido, la Medicina Académica Convencional, utilizando la tecnología y los avances disponibles en la actualidad, y aportando el conocimiento de sistemas milenarios que funcionan desde una visión completa de la persona, Medicinas Holísticas y Tradiciones, e integrando ambas a la realidad de la persona actual. No renunciamos a nada, a ningún avance de la Medicina actual ni a la consideración humana de la Tradición Original.

A partir de este supuesto, nos proyectamos hacía una visión donde el médico es más compasivo que científico, más exhaustivo que protocolario, más transversal que especialista. Desde nuestro punto de vista, no existen tecnologías exclusivas, no hay fármacos ni remedios mágicos, sino un trabajo diagnóstico innovador y exhaustivo, y la aplica­ción de la comprensión fisiológica con la menor agresividad posible.

Como entendemos el tratamiento físico de las enfermedades complejas.

Todas las enfermedades se definen a partir de un visión fisiopatológica que las encuadra en relación a los sistemas orgánicos donde se manifiestan. Las enfermedades que presenten síntomas de distintos sistemas son consideradas sistémicas y son motivo de un abordaje más complejo. En nuestro proceso diagnóstico exhaustivo, enfatizamos el papel de los sistemas transversales y comunes a la mayoría de tejidos del organismo. Revisar el papel de la infla­mación y la inmunidad, como polaridades que precisan de un equilibrio manifiesto. Evaluar la toxicidad presente en el tejido conectivo y corregirla. Y reforzar el papel de las mucosas como elementos multifuncionales se convierte en enormemente importante para poder ayudar a que el organismo vuelva a hacer sus funciones de la forma más fisiológica posible.

Las relaciones entre la mente y el cuerpo.

Estrés es el tiempo que tardamos en tomar una decisión. Y en situación de estrés nuestros recursos se agotan. La situación de estrés favorece de forma preeminente los sistemas arcaicos de huida, evitación o combate, es decir los sistemas osteo-articulares. El resto pierden preponderancia y el primero en ver limitados sus recursos es el sistema inmunitario. En consecuencia, debemos descubrir si existen conflictos emocionales previos o simultáneos al diagnóstico de una enfermedad, para evitar que continúen drenando al sistema inmunitario, y a veces, el mismo diagnóstico de una enfermedad grave ya es de por sí un conflicto emocional. A pesar de ello, la consciencia del conflicto emocional no lo resuelve, y la resolución del conflicto exclusivamente no resuelve tampoco la enfermedad. No tiene sentido poner todos los esfuerzos en resolver un problema desde el plano físico y permitir que al mismo tiempo persista una situación angustiante oculta que pueda contribuir a mantenerlo.

El papel de la esencia.

Somos sujetos definidos a partir de nuestro yo esencial. Nos gobierna la esencia. Nada se lleva a cabo sin el permiso del elemento esencial. El abordaje de esta dimensión no se hace desde la voluntad sino desde la aceptación. Dis­ponemos de un tiempo y de un espacio donde dejar salir las preguntas para que puedan emerger las respuestas.¿

¿Quién somos? ¿Qué queremos? ¿Cómo queremos afrontar el reto de vivir? Tan sólo nosotros tenemos nuestras respuestas, las únicas válidas. Consideramos que en todo proceso curativo tiene que haber un espacio, un tiempo de dedicación a quienes somos de verdad, más allá de nuestros compromisos familiares, laborales o sociales.

Todo esto se convierte en diario y constante, y lo ponemos a disposición de todo aquel que quiera formar parte de ello. Nuestra entrega y compromiso siempre tratará de estar a la altura de la necesidad de quien se juega la salud y el bienestar.

 

 

 

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