Cáncer de próstata

Tratamiento conservador del cáncer de próstata de bajo riesgo

El cáncer de próstata es el cáncer más frecuente en hombres, con más de 1.250.000 nuevos diagnósticos anuales a nivel mundial, aunque su mortalidad relativa, es decir, la mortalidad debida al propio cáncer, es inferior al 5% a 15 años. Este volumen importantísimo de nuevos diagnósticos en los últimos 30 años, se debe a la realización de determinaciones de PSA en sangre en hombres que no tienen ningún síntoma relacionado con el cáncer de próstata (pruebas de screening), y que, en caso de ser progresivamente elevados, justifican la realización de biopsias prostáticas, con la consecuente detección de focos catalogados de cáncer (Adenocarcinoma de próstata). Ahora bien, de todos estos nuevos casos diagnosticados anualmente, más del 80% son cánceres de próstata de bajo riesgo, o lo que entendemos por tumores que tienen un riesgo de invasión a distancia (es decir, de hacer metástasis) prácticamente equivalente a 0. Hace 30 años, en contexto de este aluvión de nuevos diagnósticos, se optó por tratar de forma radical todos los casos (con extirpación quirúrgica de la próstata – prostatectomía- o con erradicación del tumor con radioterapia). Estos tratamientos, como sabemos, dan lugar a importantes efectos adversos que condicionan muy negativamente la salud masculina (disfunción eréctil, incontinencia urinaria …). Por este motivo, y dado que determinados estudios científicos afirmaron contundentemente que el riesgo de morir o tener consecuencias derivadas de estos cánceres de próstata de bajo riesgo era ínfima, se consensuó a nivel de la comunidad médica el término «VIGILANCIA ACTIVA» .

Se trata, pues, de no anticipar tratamientos radicales y seguir a los pacientes (haciendo determinaciones seriadas de PSA, exploración física y, en su caso, alguna biopsia prostática), de modo que podamos determinar si ha cambiado algún factor que justifique hacer un tratamiento de mayor agresividad.

En los últimos 20 años, y atendiendo a datos científicos que lo avalan, las asociaciones médicas internacionales han consensuado y recomiendan la vigilancia activa en TODOS los pacientes con CÁNCER DE PRÓSTATA DE BAJO RIESGO (es decir, que cumple determinados criterios según los cuales, la enfermedad tiene una evolución benigna a lo largo del tiempo).

Qué datos derivados de estudios clínicos están disponibles que justifiquen la vigilancia activa en los pacientes con cáncer de próstata de bajo riesgo?

  • En un estudio realizado por la Universidad de Toronto con 993 hombres con adenocarcinoma de próstata de bajo riesgo, seguidos con vigilancia activa durante 6,4 años, la supervivencia a 10 y 15 años libres de enfermedad (sin metástasis) fue del 98 y 95 % respectivamente.
  • En un estudio de la John Hopkins University, con 1.298 hombres con cáncer de próstata de bajo riesgo, seguidos con vigilancia activa durante 5 años, la supervivencia relativa al cáncer a 5 años fue del 99,9%.
  • El primer estudio randomizado (PIVOT) demostró que, en 1.500 pacientes con adenocarcinoma de próstata de bajo riesgo, la mortalidad global y la mortalidad por cáncer no era diferente si se optaba por hacer un tratamiento radical inmediato o se optaba por vigilancia activa durante 12 años.
  • Otro estudio randomizado (Protect) comparaba el resultado obtenido en el tratamiento del cáncer de próstata de bajo riesgo haciendo prostatectomía, radioterapia o vigilancia activa. La supervivencia a 10 años no es diferente para los tres grupos, mientras que los efectos adversos relacionados con los tratamientos, claramente, sí lo son.

Dados estos datos, los profesionales del Instituto Khuab, estamos convencidos de que todos aquellos pacientes con cáncer de próstata de bajo riesgo se benefician, no sólo de hacer un seguimiento adecuado de su enfermedad (determinaciones seriadas de PSA, TR y biopsias en caso necesario) , sino que, con nuestro apoyo, podemos contribuir a estabilizar la enfermedad, evitar la progresión y favorecer hábitos de alimentación y de vida saludable que tengan un impacto global en la salud masculina. Por otra parte, en caso de progresión a adenocarcinoma de próstata de riesgo intermedio, podemos plantear opciones terapéuticas válidas y no invasivas, con el objetivo de estabilizar la enfermedad y retrasar la necesidad de tratamientos más invasivos y con mayores efectos adversos.
En caso de considerar necesaria la utilización de los tratamientos radicales en algún momento del proceso de seguimiento con vigilancia, podemos ayudar a nuestros pacientes a minimizar sus consecuencias, mejorar su calidad de vida y favorecer su recuperación.

Estamos a su disposición para valorar cada caso en particular y consensuar con cada paciente la mejor opción terapéutica en función de sus necesidades.
Puede concertar una primera visita con nosotros mediante el teléfono o el correo electrónico.

M. Velat Ràfols, directora médica.