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Alimentación cetogénica y cáncer

La alimentación cetogénica ha demostrado ser una estrategia nutricional útil y eficaz en el paciente con enfermedad oncológica activa para enlentecer la progresión del cáncer. La modificación metabólica originada por la alimentación cetogénica altera las vías de señalización propias de las células tumorales (insulina/factor de crecimiento insulínico IGF, expresión de HER2, entre otros) lo cual influye en su progresión. Está situación de estrés metabólico al cual se ve sometida la célula tumoral, incrementa su sensibilización frente a tratamientos que inducen estrés oxidativo (especialmente radioterapia o quimioterapia)

Mediante la reducción estricta de carbohidratos en la dieta, se restringe el aporte de glucosa y se promueve el uso de los cuerpos cetónicos como vía energética. A diferencia de las células sanas, las células tumorales poseen mitocondrias disfuncionales y carecen de ciertas enzimas necesarias para un uso efectivo de los cuerpos cetónicos.

Es importante en este tipo de alimentación el aporte calculado de grasas saludables y el aporte proteico en función de las necesidades de cada persona. Los ácidos grasos libres y los cuerpos cetónicos se consideran el combustible principal de los tejidos sanos de pacientes con cáncer, como consecuencia del desarrollo de resistencia a la insulina. Además se pone en evidencia que los cuerpos cetónicos suprimen el catabolismo proteico durante la reducción de la ingesta, frenando la pérdida de masa muscular y la aparición de caquexia.

Además, la alimentación cetogénica en pacientes oncológicos con tratamiento activo debe ir acompañada de estrategias nutricionales que:

  • Mejoren sistema digestivo, microbiota intestinal y su funcionalidad
  • Regulen mecanismos inflamatorios
  • Optimicen sistema inmune